jueves, 27 de agosto de 2009

Para minimizar la incertidumbre de los agentes económicos, las autoridades definen la estabilidad de precios como un objetivo central de la política monetaria, y diseñan instrumentos y metas para el control de la inflación.

El Banco de la República ha adoptado de manera gradual la estrategia conocida como inflación objetivo. Esta estrategia consiste en comunicarle explícitamente al público que la meta es mantener una inflación baja y estable; de esta manera, se publica una meta formal de inflación con el objetivo de anclar las expectativas de inflación de la población. La idea que yace detrás de esta estrategia es que si se mantienen en el público expectativas de una tasa de inflación baja, es probable que éstas afecten el comportamiento de los agentes económicos y que en la realidad los precios aumenten en una cifra cercana a la que se propone el Banco de la República. La Junta Directiva del Banco de la República ha establecido que la meta de inflación de largo plazo es un rango entre 2% y 4%.